(Reflexiones a raíz de mi entrevista en Stop Fibromialgia)
Hace un tiempo tuve la oportunidad de compartir mi historia en una entrevista con Stop Fibromialgia, un espacio dedicado a dar visibilidad y apoyo a las personas que convivimos con esta condición.
Hoy quiero traerte algo más que esa entrevista.
Quiero contarte, desde un lugar más íntimo, qué hay realmente detrás de ese camino: el dolor, la búsqueda… y también la transformación.
El inicio: convivir con el dolor y no entender qué pasa
Como muchas personas con fibromialgia, durante mucho tiempo sentí que mi cuerpo no respondía como “debería”.
Dolor constante, especialmente en espalda y cuello.
Cansancio difícil de explicar.
Y también un peso emocional que muchas veces pasaba desapercibido.
Ahí empezó una búsqueda muy personal:
no solo de alivio físico, sino de comprensión.
Dos caminos que lo cambiaron todo: yoga y mindfulness
En ese proceso llegaron dos herramientas clave a mi vida:
El yoga (desde el cuerpo)
El yoga entró primero como una forma de aliviar el dolor físico.
Buscaba algo que me ayudara con las tensiones, la rigidez, la sensación de bloqueo en el cuerpo.
Pero poco a poco dejó de ser solo ejercicio…
y se convirtió en una forma de escucharme.
Meditación y mindfulness (desde la mente y la emoción)
Después apareció el mindfulness.
Y aquí la búsqueda era otra:
aliviar el ruido mental, la ansiedad, la carga emocional que acompaña muchas veces al dolor crónico.
Aprender a observar sin juzgar.
A estar, incluso cuando no es fácil.
Más que técnicas: un cambio de vida
Con el tiempo entendí algo importante:
No se trataba solo de “hacer yoga” o “meditar”.
Se trataba de cambiar la relación conmigo misma.
El yoga, en mi caso, literalmente ha transformado mi vida.
Me ha enseñado a:
- Respetar mis límites
- Escuchar mi cuerpo sin exigencia
- Dejar de luchar constantemente contra el dolor
Y, sobre todo, a acompañarme mejor.
¿Por qué el yoga adaptado es tan importante en fibromialgia?
No cualquier tipo de yoga es adecuado.
Cuando hay fibromialgia, el cuerpo necesita:
- Ritmos suaves
- Movimientos conscientes
- Espacios seguros (sin exigencia ni comparación)
El yoga adaptado tiene en cuenta todo esto.
No busca forzar.
No busca rendimiento.
Busca bienestar real.
Y eso marca una diferencia enorme.
Lo que no siempre se ve
En la entrevista comparto mi experiencia, pero hay algo que quiero añadir aquí:
Este camino no es lineal.
Hay días buenos… y días difíciles.
Momentos de avance… y momentos de parar.
Y todo forma parte del proceso.
Un mensaje para ti (si estás pasando por algo similar)
Si convives con fibromialgia, o con dolor crónico:
No estás sola.
Y hay formas de relacionarte con tu cuerpo desde un lugar más amable.
No se trata de hacerlo perfecto.
Se trata de empezar poco a poco.
Puedes ver la entrevista completa aquí
Si quieres conocer más en detalle lo que compartí en la entrevista de Stop Fibromialgia, puedes verla aquí: https://stopfibromialgia.com/entrevista-a-yoga-para-fibromialgia/
Y si quieres acompañamiento
Si sientes que el yoga adaptado puede ayudarte y quieres explorarlo de forma segura y respetuosa con tu cuerpo, puedes escribirme. CONTACTO
Estaré encantada de acompañarte en este proceso.
